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San Rafael, Arcángel

PALABRAS DE LA ROSA MISTICA A PIERINA:

12 de octubre de 1968 "Yo misma iré con los Ángeles del cielo y ofreceré al Señor esas oraciones. Tantos corazones unidos en un sólo amor , también laten al unísono y estrechan al cielo con la tierra. ¡Cuantísimas gracias descienden allí; todo lo veo y lo bendigo."
Agosto, 12, 1974. "¡ Pierina !, insiste en pedir, que al acompañar mi peregrinación, se invoque al Arcángel San Rafael.

 

Fiesta: 29 de septiembre, junto con San Miguel y San Gabriel

Fiesta Particular: 24 de octubre.

Rafael: "el que cura o sana". Es el arcángel cercano a los hombres para aliviarlos en su dolor y sufrimiento.  Es uno de los tres arcángeles cuyo nombre aparece en la Biblia (Tobit 12:6, 15).  Los otros son San Miguel y San Gabriel

 

A San Rafael se lo representa con un atuendo de caminante o peregrino, con bastón y cantimplora, y el pez del que se obtuvo la hiel para curar al padre de Tobías;

El Arcángel San Rafael, uno de los espíritus celestiales que, gozando de la beatífica y eternal presencia de Dios, se nos han manifestado nominalmente, fue enviado por divina dignación para destacar dos hechos importantes de tal protección: la curación de Sara de la opresión del demonio y la curación de la ceguera de Tobías, juntamente con la protección viandante al joven Tobías. Es por ello que la Iglesia, particularmente en España, celebra su fiesta con especial veneración; siendo muchas las instituciones puestas bajo su especial patronazgo, entre ellas, las fuerzas municipales de la Guardia Urbana y la Orden de San Juan de Dios en sus hospitales. — Fiesta: 24 de octubre. Misa propia.

Es San Rafael uno de les tres santos mílites de la corte celestial que nominalmente venera la Madre Iglesia y destaca como dignos de veneración particular. Su historia está referida en el Libro de Tobías del Antiguo Testamento. Se cuenta en dicho Libro que el santo Patriarca Tobías de la Ley mosaica destacaba por su virtud y temor de Dios, practicando todas las obras de misericordia y caridad. Permitió el Señor, no obstante, que sufriera tribulaciones y trabajos: fue cautivo en Nínive de Salmanasar, perdió sus bienes y hacienda y hasta fue condenado a muerte por el rey Senaquerib, librándose de ella mediante la fuga. Al regreso a su casa, dedicóse nuevamente a obras de misericordia.

Fatigado un día del trabajo de enterrar a los muertos, israelitas como él y víctimas de las iras del rey, quiso descansar junto a una pared, cayéndole entonces en los ojos, mientras dormía, inmundicias de un nido de golondrinas y quedando por ello ciego. Sobrellevó con admirable paciencia y resignación esta prueba del Señor, soportando hasta agravios y ofensas de su mujer y amigos, que se burlaban y hacían mofa del poco provecho que sus penitencias y virtudes le habían traído. “Todo ello le causaba profunda pena, por lo que rogaba fervientemente al Señor auxilio y consuelo. Al mismo tiempo que Tobías insistía en tales fervientes súplicas, una doncella llamada Sara, hija de Raguel, vecina de Rages, ciudad de los medos, rogaba también a Dios la librara de la desgracia que la afligía, con la muerte de sus varios esposos, apenas contraía matrimonio. Oyó el Señor las oraciones de Tobías y de Sara y envió a su Arcángel Rafael para aliviarlos.

Creyendo el anciano Tobías próxima su muerte, llama a su hijo para bendecirle, darle sus últimos consejos, que detalla prolijamente el Libro santo, y enviarle a cobrar a Gabelo, un pariente suyo, residente en Rages, una deuda de diez talentos, que otrora le prestara; a cuyo efecto vaya luego en busca de acompañante que le guíe y dirija a Rages.

Obedece el joven Tobías y, al salir de casa, encuéntrase con un apuesto joven que se le ofrece para tal viaje. Preparado todo lo conveniente, emprenden luego ambos el camino. Tras la primera jornada de viaje, aposentáronse a descansar en las orillas del Tigris, circunstancia que aprovecha Tobías para lavarse los pies.

De repente un pez monstruoso sale del río y ataca a Tobías; a las voces del joven, acude el Arcángel Rafael, que no otro era el acompañante de Tobías, y le ordena que, abrazándose al pez, lo saque del agua; y así, muerto el mismo, le dice que abra sus entrañas y le saque el corazón, la hiel y el hígado, para servirse de ellos en su tiempo; preparando el resto para alimentarse durante el camino cuando de ello tengan necesidad.

Pasando por casa de Raguel y prendado Tobías de la joven Sara, le dice el Arcángel la pida por esposa, pues no le ocurrirá como a los demás maridos habidos por ella, ya que su corazón era puro y no cautivo de la lujuria. Raguel aceptó a Tobías con grande gozo y le dio su hija única, enterado por Rafael de que sería ahuyentado el demonio, causante de los anteriores males, al cumplir el joven Tobías las instrucciones que él le diera.

Entonces saca el muchacho un pedazo del corazón del pez y lo pone sobre unas brasas encendidas en su aposento; mientras, el demonio culpable, atado por el arcángel, era conducido por el mismo a un desierto del alto Egipto, para que no perturbase más la paz de Sara, que persuadida por Tobías, y siguiendo las instrucciones de Rafael, se pasa la noche en oración para vencer así al enemigo.

Ana, esposa de Raguel, temerosa de que ocurriera como las veces anteriores, envió una de sus criadas al aposento de Sara, regresando ella con la feliz nueva de que los esposos dormían plácidamente. Celebrado al día siguiente un gran banquete de bodas, Raguel hace a Tobías cesión de la mitad de su hacienda, como dote de su hija, transmitiéndole el dominio de la otra mitad para después de su muerte.

Permanece Tobías en casa de Raguel por espacio de dos semanas, mientras Rafael realiza el encargo del anciano Patriarca, tan satisfactoriamente, que hace que el mismo Gabelo vaya a casa de Raguel a pagar a Tobías la deuda y participar en el general regocijo.

Sin embargo, en casa del Patriarca, la tristeza era grande; Ana, madre de Tobías, lloraba su tardanza; y aunque el anciano la consolaba con buenas razones, ella ascendía todos los días a una cumbre para divisar el regreso de su hijo, llorando inconsolable. Al fin, Tobías y su esposa Sara, aconsejados por Rafael, emprenden el camino de regreso al hogar de aquél, con grande acompañamiento de criados y después de haber recibido la mitad de la hacienda ofrecida, en dinero, alhajas y ganados. Avanzado el camino, Rafael insta a Tobías para que se adelante con él, anticipando el regreso, diciéndole: «Lleva contigo algún tanto de la hiel del pez, porque será necesario dentro de poco».

La madre, que observaba desde lo alto, al divisarlos, llena de alegría, avisa de ello a su esposo y entonces el perro, compañero fiel del joven Tobías que se ha acercado hasta ellos, confirma en el más grande gozo y alegría el corazón de los ancianos padres, ante la inminente llegada del hijo ausente, que les abraza seguidamente, con lágrimas de gozo y satisfacción.

Dadas gracias a Dios y ofrecidos al Señor sacrificios de adoración, toma el joven Tobías de la hiel del pez, según su acompañante Rafael le previniera, y unta a su padre en los ojos, recobrando éste entonces la vista, tan sana y perfecta desde aquel momento, como si nunca hubiera padecido ceguera.

Bendijo nuevamente al Señor el anciano y todos los suyos con gran alegría, que subió al límite cuando a los siete días entraba Sara con sus criados y riquezas. Hubo grandes fiestas y convites; y conociendo el anciano Tobías que todos aquellos bienes procedían de la mediación y bondad del guía, cuya personalidad ignoraban, dijo a su hijo: «¿Cómo podremos agradecer, hijo mío, los bienes que nos ha prodigado este joven que ha sido tu guía?».

«Padre, yo no sé, respondió el hijo, qué recompensa sea digna de él; que me llevó y trajo sano y salvo; cobró la deuda de Gabelo; hizo que Sara fuese mi esposa, ahuyentando el demonio que la atormentaba y llenando de gozo la casa de sus padres; me libertó del pez y curó a vos, padre, la ceguera, para que vierais nuevamente la luz del Cielo. Suplicadle, padre mío, se digne recibir siquiera la mitad de todo cuanto hemos traído».

Creyólo muy prudente el santo varón; y llamando a Rafael, le rogaron con encarecimiento se dignase aceptar la mitad de los bienes recibidos.

Entonces San Rafael, desvelando su secreto, les habló así «Bendecid a Dios del cielo y dadle gracias ante todo, porque ha usado con vosotros de su misericordia. Yo soy el Arcángel Rafael, uno de los siete que estamos delante del Señor».

Al oír esto, los dos Tobías se turbaron y, llenos de temor, cayeron en tierra.

San Rafael les dice entonces dulcemente: «No temáis, porque cuando yo estaba con vosotros, estaba por voluntad de Dios. Bendecidle y cantad sus alabanzas. Ya es tiempo de que vuelva al que me envió. Vosotros bendecid siempre al Señor y contad sus maravillas».

Dicho esto desapareció y no volvieron a verle.

San Josemaría y el Arcángel San Rafael, Custodio de Córdoba

El fundador del Opus Dei guardó siempre una profunda devoción al Arcángel San Rafael, custodio de nuestra ciudad. En Córdoba hay una especial devoción al arcángel San Rafael en cuyo honor se han ido levantado los numerosos "Triunfos de San Rafael". En todos ellos figura textualmente el juramento que le hizo el arcángel al padre Roelas:"Yo te juro por Cristo crucificado que soy Rafael, Angel a quien Dios tiene puesto por guarda en esta ciudad".

La mayoría de los triunfos datan del siglo XVIII aunque hay algunos incluso del XVI. "El Triunfo" por antonomasia es el de la Puerta del Puente, realizado por Miguel Verdiguier entre 1765 y 1781.

El jueves, 6 de octubre de 1932, haciendo oración en la capilla de San Juan de la Cruz, durante su retiro espiritual en el convento de los Carmelitas Descalzos de Segovia, tuvo la moción interior de invocar por vez primera a los tres Arcángeles y a los tres Apóstoles; S. Miguel, S. Gabriel y S. Rafael; S. Pedro, S. Pablo y S. Juan. Desde aquel momento los consideró Patronos de los diferentes campos apostólicos que componen el Opus Dei.


Bajo el patrocinio de San Rafael estaría la labor de formación cristiana de la juventud. Dos días más tarde, el 8 de octubre escribió: — Recé las preces de la Obra de Dios, invocando a los Santos Arcángeles nuestros Patronos: San Miguel, S. Gabriel, S. Rafael... Y ¡qué seguridad tengo de que esta triple llamada, a señores tan altos en el reino de los cielos, ha de ser —es— agradabilísima al Trino y Uno, y ha de apresurar la hora de la Obra!.


Los escritos de san Josemaría reflejan la hondura de su devoción al Arcángel. Una breve selección:

 

Camino, 360: ¡Cómo te reías, noblemente, cuando te aconsejé que pusieras tus años mozos bajo la protección de San Rafael!: para que te lleve a un matrimonio santo, como al joven Tobías, con una mujer buena y guapa y rica —te dije, bromista. Y luego, ¡qué pensativo te quedaste!, cuando seguí aconsejándote que te pusieras también bajo el patrocinio de aquel apóstol adolescente, Juan: por si el Señor te pedía más.

Camino, 27. ¿Te ríes porque te digo que tienes "vocación matrimonial"? —Pues la tienes: así, vocación. Encomiéndate a San Rafael, para que te conduzca castamente hasta el fin del camino, como a Tobías.

En Es Cristo que pasa, 25

Esa autenticidad del amor requiere fidelidad y rectitud en todas las relaciones matrimoniales. Dios, comenta Santo Tomás de Aquino, ha unido a las diversas funciones de la vida humana un placer, una satisfacción; ese placer y esa satisfacción son por tanto buenos. Pero si el hombre, invirtiendo el orden de las cosas, busca esa emoción como valor último, despreciando el bien y el fin al que debe estar ligada y ordenada, la pervierte y desnaturaliza, convirtiéndola en pecado, o en ocasión de pecado.

La castidad —no simple continencia, sino afirmación decidida de una voluntad enamorada— es una virtud que mantiene la juventud del amor en cualquier estado de vida. Existe una castidad de los que sienten que se despierta en ellos el desarrollo de la pubertad, una castidad de los que se preparan para casarse, una castidad de los que Dios llama al celibato, una castidad de los que han sido escogidos por Dios para vivir en el matrimonio.

¿Cómo no recordar aquí las palabras fuertes y claras que nos conserva la Vulgata, con la recomendación que el Arcángel Rafael hizo a Tobías antes de que se desposase con Sara? El ángel le amonestó así: Escúchame y te mostraré quiénes son aquellos contra los que puede prevalecer el demonio. Son los que abrazan el matrimonio de tal modo que excluyen a Dios de sí y de su mente, y se dejan arrastrar por la pasión como el caballo y el mulo, que carecen de entendimiento. Sobre éstos tiene potestad el diablo.

No hay amor humano neto, franco y alegre en el matrimonio si no se vive esa virtud de la castidad, que respeta el misterio de la sexualidad y lo ordena a la fecundidad y a la entrega. Nunca he hablado de impureza, y he evitado siempre descender a casuísticas morbosas y sin sentido; pero de castidad y de pureza, de la afirmación gozosa del amor, sí que he hablado muchísimas veces, y debo hablar.

Con respecto a la castidad conyugal, aseguro a los esposos que no han de tener miedo a expresar el cariño: al contrario, porque esa inclinación es la base de su vida familiar. Lo que les pide el Señor es que se respeten mutuamente y que sean mutuamente leales, que obren con delicadeza, con naturalidad, con modestia. Les diré también que las relaciones conyugales son dignas cuando son prueba de verdadero amor y, por tanto, están abiertas a la fecundidad, a los hijos.

Cegar las fuentes de la vida es un crimen contra los dones que Dios ha concedido a la humanidad, y una manifestación de que es el egoísmo y no el amor lo que inspira la conducta. Entonces todo se enturbia, porque los cónyuges llegan a contemplarse como cómplices: y se producen disensiones que, continuando en esa línea, son casi siempre insanables.

Cuando la castidad conyugal está presente en el amor, la vida matrimonial es expresión de una conducta auténtica, marido y mujer se comprenden y se sienten unidos; cuando el bien divino de la sexualidad se pervierte, la intimidad se destroza, y el marido y la mujer no pueden ya mirarse noblemente a la cara.

Los esposos deben edificar su convivencia sobre un cariño sincero y limpio, y sobre la alegría de haber traído al mundo los hijos que Dios les haya dado la posibilidad de tener, sabiendo, si hace falta, renunciar a comodidades personales y poniendo fe en la providencia divina: formar una familia numerosa, si tal fuera la voluntad de Dios, es una garantía de felicidad y de eficacia, aunque afirmen otra cosa los fautores equivocados de un triste hedonismo.

ROSARIO Y NOVENA A SAN RAFAEL ARCÁNGEL

CORONILLA

SUPLICA A LA SANTÍSIMA TRINIDAD.

 

¡Dios Uno y Trino, Omnipotente y Eterno! Antes de recurrir a tus siervos, los Santos Ángeles nos postramos ante tu presencia  y te adoramos, Padre, Hijo y Espíritu Santo, Dios Fuerte, Dios Inmortal, que todo cuanto fue creado por Ti, te adore, te ame y permanezca a tu servicio.

 

ORACIÓN A SAN RAFAEL ARCÁNGEL.

 

SAN RAFAEL ARCÁNGEL”  Medicina divina y guía, protégenos y defiéndenos de la potencias del mal, de las enfermedades del cuerpo, del alma y del espíritu, acompáñanos seguros en nuestros viajes. Sé nuestro consuelo en las dificultades y fortalécenos en el desánimo y en la depresión. Tráenos salud y plenitud de la vida prometida por Nuestro Señor Jesucristo. Que junto a Ti, todos los Ángeles, Arcángeles, Tronos, Dominaciones, Principados, Potestades, Virtudes, Querubines y Serafines alaben a Dios eternamente. Amén.

 

ROSARIO CORONILLA.

 

Rezar con amor y confianza la oración que Jesús nos enseño: “UN PADRE NUESTRO”.

Terminar con diez “Glorias” (Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo…) en honor a la Santísima Trinidad por todos los dones concedidos a  SAN RAFAEL ARCÁNGEL.

 

JACULATORIA:

 

“San Rafael Arcángel, acompañante de la Madre Peregrina, intercede por nosotros”.

  

Otra Coronilla en Honor del Arcángel San Rafael

 

La Corona al Arcángel Rafael

Traducción Angie W
Manantial Divino

 


En la medalla decir la siguiente oración
 
"Rafael Tú eres el Medico ,
Rafael Tú eres nuestra Guía,
Rafael Tú eres nuestro compañero,
Fiel Asistente  en el dolor humano"
 
 
 
En cada una de las tres cuentas pequeñas, 
decir un  Ave María en honor a Virgen María Reina de los ángeles.
 

En cada una de las nueve cuentas decir la siguientes oración ,
en honor de los nueve coros angélicos,
uno en honor de cada coro,
1.Ángeles
2.Arcángeles
3.Tronos
4.Dominaciones
5.Virtudes
6.Principados
7.Potestades
8.Querubines
9.Serafines

Se dice la siguiente oración para cada coro
 
Santo, santo, santo es el Señor, Dios de los Ejércitos.
El cielo y la tierra están llenos de tu Gloria!
Gloria al Padre:
Gloria al Hijo;
Gloria al Espíritu Santo!
 
Concluir la coronilla con la siguiente oración:
"San Rafael,
ángel de la salud,
de amor,
de la alegría
y la luz,
ruega por nosotros. "

NOVENA A SAN RAFAEL ARCÁNGEL

Por la unión de los matrimonios

P. Fr. Rafael María Rossi O.P.

 

Introducción

El arcángel San Rafael aparece en la Sagrada  Escritura en el libro de Tobías. Su vida tiene como dos caras: Por un lado, está constantemente ante el trono de Dios, y por otro cumple una misión aquí en la tierra: dar la salud a los enfermos, guiar a los caminantes y proteger a los esposos de las insidias del demonio.

Con esta novena queremos entregar un instrumento religioso que motive a los esposos a unirse santamente  y castamente, como Cristo se une a su esposa, la Santa Iglesia.

 

ORACIONES PARA CADA DÍA:

 

+ Por la señal de la santa Cruz...

+ Pésame Dios mío...

 

Oración a San Rafael Arcángel

San Rafael, poderoso príncipe de la Gloria , llamado “medicina de Dios”; por aquella caridad con que liberaste del demonio a Tobías y a Sara, y les enseñaste a formar un matrimonio santo: Te pedimos que purifiques, protejas y perfecciones nuestro matrimonio y nuestro Hogar; y que viviendo unidos en Cristo en esta vida, al final de nuestros días nos lleves a gozar definitivamente del premio que tú ya posees. Amén. 

+ Lectura Bíblica (varía en cada día)  (unos momentos de silencio)

+ 7 Padrenuestros, 7 Avemarías, 7 Gloria, en honor a los 7 arcángeles que están ante el trono de Dios.

+ Señor ten piedad

   Cristo ten piedad

   Señor ten piedad

+  Oración Final:

Te Pedimos Señor que visites nuestro hogar y expulses lejos de él todas las insidias del enemigo, que tus Ángeles habiten en él y nos custodien en paz; y que tu bendición esté siempre sobre nosotros. Por Cristo nuestro Señor. Amén.

 

Oración a la Virgen María

Bendita sea tu pureza, y eternamente lo sea, pues todo un Dios se recrea en tan graciosa belleza; a ti celestial Princesa Virgen sagrada María, yo te ofrezco en este día alma, vida y corazón; mírame con compasión, no me dejes Madre mía morir sin tu bendición. Amén.

 

Oración a San José

Glorioso patriarca San José, verdadero y virginal esposo de la santísima Virgen María, que fuiste elegido para custodiar al Hijo de Dios durante su infancia terrenal, concede a nuestro matrimonio la unión en el amor de Cristo, la fidelidad y la gloria celestial. Amén.

 

Oración a la Sagrada Familia

Señor, que en tu bondad nos propones el modelo perfecto de la Sagrada Familia , concédenos que imitándola en sus virtudes domésticas y unidos por el vínculo de la caridad lleguemos a gozar de los premios eternos en el hogar del cielo. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

 

LECTURAS PARA CADA DÍA.

 

Día primero:
Dios creó el matrimonio en un orden feliz, pero el pecado  daña el matrimonio, rompiendo ese orden.

 

(Génesis 2,18) “Dijo Yahvé Dios: “No es bueno que el hombre esté solo. Voy a hacerle una ayuda adecuada”. Entonces Yahvé Dios hizo caer un profundo sueño sobre el hombre, el cual se durmió. Y le quitó una de las costillas, rellenando el vacío con carne.

De la costilla que Yahvé Dios había tomado del hombre formó una mujer y la llevó ante el hombre. Entonces éste exclamó: “Esta sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne. Esta será llamada mujer, porque del varón ha sido tomada.”  Por eso deja el hombre a su padre y a su madre y se une a su mujer, y se hacen una sola carne.

 Creó, pues, Dios al ser humano a imagen suya, a imagen de Dios le creó, varón y mujer los creó. Y los bendijo Dios, y les dijo Dios: “Sed fecundos y multiplicaos y llenad la tierra y sometedla; mandad a los peces del mar y a las aves de los cielos y a todo animal que serpea sobre la tierra.”

  Pero... por la envidia del diablo entró el pecado en el mundo: Dios dijo a la mujer: «Tantas haré tus fatigas cuantos sean tus embarazos: con dolor parirás los hijos. Hacia tu marido irá tu deseo, y él te dominará.

 Al hombre le dijo: « Por haber escuchado la voz de tu mujer y comido del árbol del que yo te había prohibido comer, maldito sea el suelo por tu causa: con fatiga sacarás de él el alimento todos los días de tu vida. Espinas y abrojos te producirá, y comerás la hierba del campo. Con el sudor de tu rostro comerás el pan, hasta que vuelvas al suelo, pues de él fuiste tomado. Porque eres polvo y al polvo volverás. »

 

Día segundo:
Cristo restaura el orden del Matrimonio, intercediendo su Madre, por medio de la gracia del Sacramento.

 

(Juan 2,1-11): “Se celebraba una boda en Caná de Galilea y estaba allí la madre de Jesús. Fue invitado también a la boda Jesús con sus discípulos.

Y, como faltara vino, porque se había acabado el vino de la boda, le dice a Jesús su madre: « No tienen vino. » Jesús le responde: « ¿Qué tengo yo contigo, mujer? Todavía no ha llegado mi hora. » Dice su madre a los sirvientes: «Haced lo que él os diga.»

Había allí seis tinajas de piedra, puestas para las purificaciones de los judíos, de dos o tres medidas cada una. Les dice Jesús: «Llenad las tinajas de agua. » Y las llenaron hasta arriba.

«Sacadlo ahora, les dice, y llevadlo al maestresala. »  Ellos lo llevaron.

Cuando el maestresala probó el agua convertida en vino, como ignoraba de dónde era (los sirvientes, los que habían  sacado el agua, sí que lo sabían), llama el maestresala al novio y le dice: « Todos sirven primero el vino bueno y cuando ya están bebidos, el inferior. Pero tú has guardado el vino bueno hasta ahora. »

Así, en Caná de Galilea, hizo Jesús su primer signo. Y manifestó su gloria, y creyeron en él sus discípulos”.

 

Día tercero:
Este orden jerárquico del Matrimonio es signo del orden amoroso entre Cristo y la Iglesia.

 

(Efesios 5,22-23) : “Las mujeres deben obedecer a sus maridos, como al Señor, porque el marido es cabeza de la mujer, como Cristo es Cabeza de la Iglesia , el salvador del Cuerpo.  Así como la Iglesia está sujeta a Cristo, así también las mujeres deben estarlo a sus maridos en todo.

 Maridos, amad a vuestras mujeres como Cristo amó  a la Iglesia y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, purificándola mediante el baño del agua, en virtud de la palabra, y presentársela resplandeciente a sí mismo; sin que tenga mancha ni arruga ni cosa parecida, sino que sea santa  e inmaculada.

Así deben amar los maridos a sus mujeres como a sus propios cuerpos. El que ama a su mujer se ama a sí mismo. Porque nadie aborreció jamás su propia carne; antes bien, la alimenta y la cuida con cariño, lo mismo que Cristo a la Iglesia , pues somos miembros de su Cuerpo.

Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y los dos se harán una sola carne.

Gran misterio es éste, lo digo respecto a Cristo y la Iglesia. En todo caso, en cuanto a vosotros, que cada uno ame a su mujer como a sí mismo; y la mujer, que obedezca al marido.

 

Día cuarto:
El amor de los esposos debe ser casto..

 

(Tobías 8,4-10) : “Tobías se levantó del lecho y dijo Sara, su esposa: «Levántate, amada, y oremos y pidamos a nuestro Señor, pues somos hijos de santos, y no podemos unirnos como los paganos que no conocen a Dios». Ella se levantó y empezaron a suplicar y a pedir el poder quedar a salvo. Comenzó él diciendo: ¡Bendito seas tú, Dios de nuestros padres, y bendito sea tu Nombre por todos los siglos de los siglos! Bendíganle los cielos, y tu creación entera, por los siglos todos. Tú creaste a Adán, y para él creaste a Eva, su mujer, para sostén y ayuda, y para que de ambos proviniera la raza de los hombres. Tú mismo dijiste: No es bueno que el hombre se halle solo; hagámosle una ayuda semejante a él. Yo no tomo a esta mi esposa con deseo lujurioso, sino con el deseo de tener hijos, en los que sea bendito tu nombre por los siglos de los siglos. Ten piedad de mí y de ella y podamos llegar juntos a nuestra ancianidad. Y dijeron a coro: « Amén, amén. » Y se acostaron para pasar la noche”.

 

Día quinto:
El padre debe dar buenos consejos a sus hijos.

 

(Tobías 4,2-20) : “Llamó Tobías a su hijo y le dijo: Acuérdate, hijo, de que tu madre pasó muchos trabajos por ti cuando te llevaba en su seno. Y cuando ella muera, sepúltala junto a mí, en el mismo sepulcro. Acuérdate, hijo, del Señor todos los días y no quieras pecar ni transgredir sus mandamientos; practica la justicia todos los días de tu vida y no andes por caminos de injusticia, pues si te portas según verdad, tendrás éxito en todas tus cosas, como todos los que practican la justicia.

Haz limosna con tus bienes; y al hacerlo, que tu ojo no tenga rencilla. No vuelvas la cara ante ningún pobre y  Dios no apartará de ti su cara. Regula tu limosna según la abundancia de tus bienes. Si tienes poco, da conforme a ese poco, pero nunca temas dar  limosna, porque así te atesoras una buena reserva para el día de la necesidad. Porque la limosna libra de la muerte e impide caer en las tinieblas. Don valioso es la limosna para cuantos la practican en presencia del Altísimo.

Guárdate, hijo, de toda fornicación y, sobre todo, toma mujer del linaje de tus padres; no tomes mujer extraña que no pertenezca a la tribu de tu padre, porque somos descendientes de profetas. Recuerda, hijo, que desde siempre nuestros padres Noé, Abraham, Isaac y Jacob tomaron mujeres de entre sus hermanos y fueron bendecidos en sus hijos, de modo que su estirpe poseerá la tierra en herencia.

Así pues, hijo, ama a tus hermanos; no tengas con tus hermanos, ni con los hijos y las hijas de tu pueblo, corazón soberbio, en orden a tomar para ti mujer de entre ellos; pues la soberbia acarrea la ruina y prolija inquietud; y la ociosidad, bajeza y extrema penuria; porque la ociosidad es madre de la indigencia.

No retengas el salario de los que trabajan para ti; dáselo al momento. Si sirves a Dios serás recompensado. Pon cuidado, hijo, en todas tus acciones y muéstrate educado en toda tu conducta. No hagas a nadie lo que no quieras que te hagan. No bebas vino hasta emborracharte y no hagas de la embriaguez  tu compañera de camino.

Da de tu pan al hambriento y de tus vestidos al desnudo. Haz limosna de todo cuanto te sobra; y no tenga rencilla  tu ojo cuando hagas limosna. Pon tu pan y tu vino sobre la tumba de los justos, pero no lo des a los pecadores.

Busca el consejo de los prudentes y no desprecies ningún aviso saludable.

Bendice al Señor Dios en toda circunstancia, pídele que sean rectos todos tus caminos y que lleguen a buen fin todas tus sendas y proyectos. Pues no todas las gentes tienen consejo; es el Señor quien da todos los bienes y, cuando quiere, eleva o humilla hasta lo profundo del abismo. Así, pues, hijo, recuerda estos mandamientos y no permitas que se borren de tu corazón”.

 

Día sexto:
La mujer virtuosa alegra el hogar.

 

(I Timoteo 2, 14-15): “No fue engañado Adán, sino que la mujer, seducida [por el demonio], cayó en el pecado, sin embargo se salvará engendrando hijos, si con modestia permanece en la fe y amor y santidad”

(Proverbios 31,10-31): “Una mujer perfecta, ¿quién la encontrará? Es mucho más valiosa que las perlas. En ella confía el corazón de su marido, y no será sin provecho.

Le produce el bien, no el mal, todos los días de su vida. Se busca lana y lino y lo trabaja con manos diligentes.

Es como nave de mercader que de lejos trae su provisión. Se levanta cuando aún es de noche, da de comer a sus domésticos y órdenes a su servidumbre. Hace cálculos sobre un campo y lo compra; con el fruto de sus manos planta una viña. Se ciñe con fuerza sus lomos y vigoriza sus brazos.

Siente que va bien su trabajo, no se apaga por la noche su lámpara. Echa mano a la rueca, sus palmas toman el huso.

Alarga su palma al desvalido, y tiende sus manos al pobre. No teme por su casa a la nieve, pues todos los suyos tienen vestido doble. Para sí se hace mantos, y su vestido es de lino y púrpura. Su marido es considerado en las puertas, cuando se sienta con los ancianos del país. Hace túnicas de lino y las vende, entrega al comerciante ceñidores.

Se viste de fuerza y dignidad, y se ríe del día de mañana.

Abre su boca con sabiduría, lección de amor hay en su lengua. Está atenta a la marcha de su casa, y no come pan de ociosidad.

Se levantan sus hijos y la llaman dichosa; su marido, y hace su elogio: «¡Muchas mujeres hicieron proezas, pero tú las superas a todas! »

Engañosa es la gracia, vana la hermosura, la mujer que teme a Yahvé, ésa será alabada”.

 

Día séptimo:
Los hijos deben amar y honrar a sus padres.

 

(Eclesiástico 3,2-10. 14-18): “El Señor glorifica al padre en los hijos, y afirma el derecho de la madre sobre su prole. Quien honra a su padre expía sus pecados; Como el que atesora es quien da gloria a su madre. Quien honra a su padre recibirá contento de sus hijos, y en el día de su oración será escuchado. Quien honra a su padre vivirá largos días, obedece al Señor quien da sosiego a su madre: Como a su Señor sirve a los que le engendraron.

En obra y palabra honra a tu padre, para que te alcance su bendición. Pues la bendición del padre afianza la casa de los hijos, y la maldición de la madre destruye los cimientos.

No te gloríes en la deshonra de tu padre, que la deshonra de tu padre no es gloria para ti.

Pues el servicio hecho al padre no quedará en olvido, será para ti restauración en lugar de tus pecados. El día de tu tribulación se acordará El de ti; como hielo en buen tiempo, se disolverán tus pecados. Como blasfemo es el que abandona a su padre, maldito del Señor quien irrita a su madre. Haz, hijo, tus obras con dulzura, así serás amado por Dios.

Cuanto más grande seas, más debes humillarte, y ante el Señor hallarás gracia”.

 

Día octavo:
Educar a los hijos en las virtudes es el deber primero de los padres.

 

(Eclesiástico 30,1-8. 11-13): “El que ama a su hijo, le corrige sin cesar, para poderse alegrar en su futuro. El que enseña a su hijo, sacará provecho de él, entre sus conocidos de él se gloriará.

El que instruye a su hijo, pondrá celoso a su enemigo, y ante sus amigos se sentirá gozoso. 

Murió su padre, y como si no hubiera muerto, pues dejó tras de sí un hombre igual que él.

En su vida le mira con contento, y a su muerte no se siente triste.

Contra sus enemigos deja un vengador, y para los amigos quien les pague sus favores.

El que mima a su hijo, vendará sus heridas, a cada grito se le conmoverán sus entrañas. Caballo no domado, sale indócil, hijo consentido, sale libertino. No le des libertad en su juventud, y no pases por alto sus errores. Doblega su cerviz mientras es joven, castígalo cuando es niño, no sea que, volviéndose indócil, te desobedezca, y sufras por él amargura de alma. Enseña a tu hijo y trabaja en él, para que no tropieces por su desvergüenza.

 

Día noveno:
Toda la vida de la familia debe estar iluminada por Cristo.

 

(Colosenses 3,12-17): “Revestios, pues, como elegidos de Dios, santos y amados, de entrañas de misericordia, de bondad, humildad, mansedumbre, paciencia, soportándoos unos a otros y perdonándoos mutuamente, si alguno tiene queja contra otro. Como el Señor os perdonó, perdonaos también vosotros.  Y por encima de todo esto, revestíos del amor, que es el vínculo de la perfección. Y que la paz de Cristo presida vuestros corazones, pues a ella habéis sido llamados formando un solo Cuerpo. Y sed agradecidos.

La palabra de Cristo habite en vosotros con toda su riqueza; instruíos y amonestaos con toda sabiduría, cantad agradecidos, himnos y cánticos inspirados, y todo cuanto hagáis, de palabra y de boca, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias por su medio  a Dios Padre.”

Oración a San Rafael Arcángel.

Gloriosísimo príncipe San Rafael antorcha dulcísima de los palacios eternos, caudillo de los ejércitos del todopoderoso, emisario de la divinidad, órgano de sus providencias ejecutor de sus ordenes secretario de sus arcanos, recurso universal de todos los hijos de Adán, amigo de tus devotos compañero de los caminantes maestro de la virtud protector de la castidad socorro de los afligidos medico de los enfermos auxilio de los perseguidos, azote de los demonios, tesoro riquísimo de los caudales de Dios. Tu eres ángel santo, uno de aquellos siete nobilísimos espíritus que rodean al trono del altísimo.

Confiados en el grande amor que has manifestado a los hombres te suplicamos humildes nos defiendas de las asechanzas y tentaciones del demonio en todos los pasos y estaciones de nuestra vida, que alejes de nosotros los peligros del alma y cuerpo poniendo freno a nuestras pasiones delincuentes y a los enemigos que nos tiranizan, que derribes en todas partes y principalmente en el mundo católico el cruel monstruo de las herejías y la incredulidad que intenta devorarnos.

Te pedimos también con todo el fervor de nuestro espíritu, hagas se dilate y extienda mas el santo evangelio, con la práctica de la moral.  Que asistas al romano pontífice y a los demás pastores  y concedas unidad en la verdad a las autoridades y magistrados cristianos. 

Por ultimo te suplicamos nos alcances del trono de Dios a Quién tan inmediato asistes, el inestimable don de la gracia, para que por medio de ella seamos un día vuestros perpetuos compañeros en la gloria. Amen

San Rafael Arcángel, Custodio de la ciudad de Córdoba (I)

Imagen de San Rafael Arcángel, Custodio de la ciudad de Córdoba, que está en la Iglesia del Juramento, en la que el Sr. Obispo preside la Santa Misa todos los años, el 24 de octubre.
En esta Iglesia del Juramento de San Rafael, está la sede de la Ilustre Hermandad del Arcángel San Rafael, Custodio de Córdoba.
En la imagen, el Arcángel lleva un báculo o bordón de peregrino con la calabaza, y a sus pies se puede ver un Angel con una cartela con la inscripción del juramento que San Rafael hizo en el año 1578 en su quinta y última aparición al Padre Roelas: "YO TE JURO POR JESUCRISTO CRUCIFICADO QUE SOY RAFAEL ANGEL A QUIEN TIENE DIOS PUESTO POR GUARDA DE ESTA CIUDAD"
También abajo hay otro Angel con una filacteria con la inscripción: "MEDICINA DEI" y un pomo salutífero, y otro Angel con un pez.

(Fotografía: Arzobispado de Córdoba).

San Rafael Arcángel, Custodio de la ciudad de Córdoba (España)

El próximo 24 de octubre la Iglesia del Juramento de Córdoba se convierte en un ir y venir de gente que visitan al Custodio para agradecerle su presencia en la ciudad desde hace más de 360 años.

Dentro de dos días los cordobeses se visten de gala para celebrar la festividad de su Custodio, el Arcángel San Rafael. Se trata, sin duda, de uno de los días más esperados para miles de personas que viven y sienten una profunda devoción hacia el Arcángel.

La historia cuenta que el Arcángel San Rafael es Custodio de Córdoba desde que en la Edad Media una epidemia de peste asoló Europa diezmando la población. Córdoba entera se encomendó a San Rafael y milagrosamente la peste pasó por la ciudad sin apenas causar daño alguno. Ramírez de Arellano recoge en sus “Paseos por Córdoba” que cuando la peste asolaba la ciudad en el siglo XVI, el Arcángel se apareció al Padre Roelas en cuatro ocasiones, revelándole que él salvaría a la ciudad. En aquel entonces, el sacerdote, temeroso de que todo fuera un engaño de sus sentidos y después de consultar el caso con importantes teólogos de la Compañía de Jesús, visitó al Provisor, quien le ordenó que si se producía una quinta aparición, le preguntase quién era. Así fue, en la madrugada del 7 de mayo de 1578, se produjo esta quinta aparición en la que San Rafael le dijo al sacerdote: “Yo te juro, por Jesucristo Crucificado, que soy Rafael, ángel a quien Dios tiene puesto por guarda de esta ciudad”. Al poco tiempo dejaron de morir personas en Córdoba a causa de la epidemia.

Nueve años después, el padre Roelas fallecía en Córdoba, tras una vida marcada por la prudencia y discreción con la que en todo momento trató estos prodigios, dando conocimiento de ellos sólo a los teólogos.

Por eso tuvieron que pasar 25 años para que las revelaciones de San Rafael al sacerdote pudiesen ser leídas.

A partir de entonces, se estableció un oratorio en la casa en la que el padre Roelas había vivido. Pero, la devoción al Arcángel era tan grande que con donativos de los cordobeses y con la ayuda de la nobleza, en 1610 se iniciaron unas obras para levantar una iglesia dedicada a su culto, que finalizaron en 1732. Poco a poco, el templo se iba quedando pequeño, por lo que fue necesario ampliarlo con unas obras que concluyeron en 1806.

Así nació el culto a San Rafael, que para muchos cordobeses es el arcángel que vela por el destino de su tierra. En su honor se han erigido numerosos triunfos por múltiples calles y plazas de la ciudad. De hecho, en casi todos los barrios del casco histórico se levanta alguno. La mayoría datan del siglo XVIII aunque hay algunos incluso del XVI. Entre otros, el de la Plaza de la Compañía, Plaza del Conde de Guadalhorce y el de la Plaza del Potro. En todos ellos figura textualmente el juramento que el Arcángel hizo al padre Roelas en su última aparición.

También, en su honor se han levantado estatuas como la del Puente Romano, así como edificios religiosos como la  Iglesia del Juramento y la Iglesia parroquial de San Rafael de Córdoba.

La devoción de los cordobeses hacia su Custodio también se hace patente en otros aspectos. El nombre de Rafael, que significa “Medicina de Dios”, es muy popular en Córdoba, y da nombre a un buen número de cordobeses y cordobesas.

Tan sólo quedan dos días para su fiesta, el próximo 24 de octubre, fecha concedida por la Iglesia Católica en atención a la gran devoción de los cordobeses a su Custodio. La celebración comenzará como todos los años con la Eucaristía en la Iglesia del Juramento presidida por el Obispo de Córdoba, D. Juan José Asenjo. En este día es costumbre que los cordobeses acudan al campo para celebrar el llamado “perol”, guiso de arroz con carne. También es tradición, por la tarde, que la Hermandad del Arcángel San Rafael celebre una Misa en honor a todos los cordobeses. Para José Carlos Fernández, Hermano Mayor de la Hermandad de San Rafael, ese día es uno de los días más importantes del año. Emocionado, recuerda que ese día San Rafael recibe flores de numerosos cordobeses que se encuentran fuera de la ciudad.

Sin duda, el Arcángel San Rafael está presente en Córdoba y en el corazón de los cordobeses, que esperan con ilusión que llegue el día de su fiesta.

( Reportaje de fecha 22-10-2007 titulado "Festividad del Arcángel San Rafael", Obispado de Córdoba, www.diocesisdecordoba.com ).

Triunfo o columna al Arcángel San Rafael situado junto a la Catedral

Triunfo o columna de San Rafael Arcángel, Custodio de la ciudad de Córdoba, que está situado cerca de la Catedral.
En esta postal coloreada antigua se puede leer arriba: "Córdoba - El triunfo Columna dedicada a San Rafael", y abajo junto con la firma: "Córdoba 1904".

Dos fotografías más recientes del mismo triunfo o columna en homenaje al Arcángel San Rafael, Custodio de la ciudad de Córdoba, que está situado cerca de la Catedral.
 
(Fuentes: Arzobispado de Córdoba. Postal coloreada, ejemplar propio).

Algunos textos sobre San Rafael Arcángel, Custodio de la ciudad de Córdoba (España)

III.5. SAN RAFAEL, CUSTODIO DE CORDOBA

De gran tradición entre la población cordobesa es la devoción hacia su Custodio-Protector San Rafael. Las crónicas sitúan las primeras noticias sobre el Arcángel en tiempos del obispo don Pascual. En el año 1278 Córdoba se encontraba amenazada por una epidemia de peste que se extendía por toda Andalucía. En este tiempo San Rafael se le apareció a Simón de Sousa, monje del convento de la Merced que había vencido milagrosamente este mal, comunicándole la gracia y condescendencia del Santísimo para librar a la ciudad de la peste, y el deseo de que el obispo erigiese una estatua de San Rafael en lo alto de la torre de la Catedral, además de que se instituyesen una serie de fiestas dedicadas en su honor.

Desde entonces, tradición y realidad se confunden y su legitimidad trata de esclarecerse en los comentarios del padre Martín de Roa, cuya leyenda recoge en un sermón el padre Posadas, y en los escritos de Sánchez de Feria y Enrique Redel entre otros.

Los orígenes de la devoción popular hacia el Arcángel son poco precisos, ya que existe un lapsus de tiempo de varias centurias donde hay muy pocas referencias documentales que traten sobre este arraigo devocional y que curiosamente coinciden con la escasez de advocaciones rafaelistas entre la población, hecho que no será así a partir de las revelaciones que el Arcángel realiza al Padre Andrés de las Roelas.

Pero la auténtica devoción cordobesa hacia el Custodio se generalizará a partir de la aprobación que la Iglesia local hace en el año 1602 de las revelaciones transmitidas al padre Roelas. Desde este momento el culto a San Rafael se extenderá por todas las clases sociales cordobesas y ello dará lugar a que se potencien sus representaciones, fundamentalmente en el campo de la escultura y la pintura, y por supuesto en el campo del dibujo y la estampa, esta última será el auténtico referente devocional entre el pueblo.

Así veremos cómo la ciudad de Córdoba, en devoción y homenaje a su Custodio, levantará "triunfos" y "retablos" por doquier, ubicados en sus plazas más significativas, que desde entonces son símbolos innegables de su paisaje urbano.

San Rafael está presente en el pueblo de Córdoba, forma parte del sentir cordobés. Sus imágenes escultóricas vigilan y guardan la ciudad desde torres, puentes, espadañas, portadas y frontispicios (119).

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(119) En la obra "Córdoba y San Rafael" -Córdoba, 1975-, de Luis GONZALEZ GISBERT se da una visión pormenorizada de las representaciones rafaelistas en el campo del arte -triunfos, imaginería, pintura, etc.- sin olvidar la historia de las revelaciones del Custodio, los mártires locales y su presencia advocativa en edificios religiosos y civiles.
El estudio, aunque de contenido escueto, constituye una importante aportación, punto de partida, para futuros estudios que documenten y cataloguen las imágenes del "Protector" de la ciudad.

Parece ser que la primera escultura, y en ello coinciden todos los eruditos, sería la imagen que en forma de veleta se colocaría por orden del obispo don Pascual en la torre de la entonces basílica de San Pedro. Posteriormente, en el siglo XVII, se erigiría otra del Custodio en el remate de la torre manierista de la Catedral.

Los retablos callejeros han desaparecido en su mayor parte. Ramírez de Arellano da noticias de los mismos en su libro "Paseos por Córdoba". Hoy en día solo conservamos el de la calle Candelaria, esquina con Lineros, que se salvó porque un grupo de cordobeses intercedieron ante don Modesto de la Fuente. El resto desaparecieron por la orden que en 1841 dio el ilustrado don Angel Iznandi.

La iconografía de San Rafael, cuyo nombre significa "medicina de Dios", se fundamenta en el relato bíblico. Por eso a veces se representa acompañando a un niño -el joven Tobías-. Viste una simple túnica ceñida a la manera de peregrino con una hermosa cabellera y robustas alas. Por lo general sostiene en una de sus manos una lanza o báculo, y en la otra un pez. El guardián del pequeño Tobías transfiere su vigía a la ciudad cordobesa. Cuando ejerce de peregrino la lanza se convierte en un bordón y se adorna su pecho con una o varias conchas.

III.6. ESTAMPAS DE SAN RAFAEL. COMENTARIO DE LAS ILUSTRACIONES

1. SAN RAFAEL (Ver ilustraciones en color, p. 540)

P.: Antonio del Castillo y Saavedra, (1616-1668).
Oleo sobre lienzo.
2,6 x 2 mts.
Siglo XVII, 1652
I.: Por los votos y solicitud de don José de Valdecañas y Herrera, veinticuatro de Córdoba.
(En el escudo) Yo te juro por Jesucristo Crucificado que soy Rafael a quien Dios tiene por Custodio de esta ciudad de Córdoba.
Córdoba. Colección Excmo. Ayuntamiento.

Esta magnífica pintura del Arcángel titular de la ciudad fue encargada por el devoto rafaelista y caballero veinticuatro de la ciudad, don José Valdecañas y Herrera, como así consta en el pedestal de la parte inferior derecha del cuadro, al pintor Antonio del Castillo, quien la ejecuta con bellos efectos claroscuristas y movidos ropajes y cuya factura, según Zueras Torrens, es "de gran personalidad y fuerza expresiva que el pintor meditó muchísimo" (120).

El Arcángel sostiene en su mano izquierda el escudo con las armas de la ciudad, donde podemos leer sus revelaciones como Custodio de la misma: "Yo te juro por Jesucristo Crucificado que soy Rafael a quien Dios tiene por Custodio de esta ciudad de Córdoba", mientras en la derecha porta el pez como iconografía de la leyenda bíblica.

Este cuadro, realizado en 1652, estuvo colocado en el testero principal de la escalera de jaspe del antiguo Ayuntamiento cordobés. Hoy se encuentra presidiendo el salón de pasos perdidos de la renovada Casa Consistorial.

No sólo pintó este óleo sobre el Guardián de la ciudad; recordemos entre otros el conservado en el Museo Provincial de Bellas Artes de Córdoba, el realizado sobre pergamino para ilustrar el interior de las primeras "Reglas, Estatutos, Constituziones...", de la hermandad del Arcángel de 1655 y el de las pinturas de la Puerta del Perdón de la Catedral.

Posteriormente esta obra serviría de modelo a estamperos locales que la copiarían, por motivos conmemorativos o devocionales, difundiendo así su imagen.

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(120) ZUERAS TORRENS, Francisco: "Antonio del Castillo, un gran pintor del Barroco". Córdoba, 1982, p. 79.

Arcángel San Rafael, Custodio de Córdoba, por Antonio del Castillo (fragmento)
En la mano izquierda el Arcángel tiene un pez. En una filacteria a espaldas del Arcángel, se puede leer en latín: "Bajo la sombra de tus alas, protégenos", y en la piedra que hay en la parte inferior derecha del cuadro, en latín: "Por los votos y solicitud de D. José de Valdecañas y Herrera, Veinticuatro. Antonio del Castillo lo pintó en el año de 1652"

Arcángel San Rafael (fragmento)
Se muestra ampliado el escudo de la ciudad de Córdoba, y el Juramento de San Rafael:
Yo te juro por Jesucristo Crucificado que soy Rafael a quien Dios tiene por Custodio de esta ciudad de Córdoba”, juramento que San Rafael realizó al Padre Roelas, el 7 de mayo de 1578
En la parte superior del escudo, pone la palabra CORDOVA

Escudo de la ciudad de Córdoba. (Se muestra aquí un fragmento sin la corona encima del escudo. También hay otras versiones del escudo ligeramente diferentes en la forma geométrica o en los detalles, normalmente con mayor número de castillos y leones alrededor, y muchas veces el león central con corona y los leones de la bordura sin corona).
En la parte central hay un león rampante, linguado, de color rojo, uñado y con corona de oro en la cabeza.
La bordura que rodea al león central, en esta imagen tiene cuatro castillos dorados, almenados, y cuatro leones rojos, pero algunas borduras tienen hasta nueve castillos y nueve leones.
En el cuadro del Arcángel San Rafael mostrado más arriba, pintado por Antonio del Castillo en el año 1652, la bordura es ovalada o elíptica, con siete castillos y siete leones. En la ampliación del citado cuadro de San Rafael, se puede distinguir, quizá con alguna dificultad, que el león central tiene también una corona de oro en la cabeza.

Imagen de San Rafael Arcángel en el Santuario de Nuestra Señora de la Fuensanta

Imagen del Arcángel San Rafael en el Santuario de Nuestra Señora de la Fuensanta, en Córdoba.
Realizada en el siglo XVIII, es de madera tallada y policromada, de autor anónimo.
Dos de las fiestas locales más populares de la ciudad de Córdoba se celebran, el 8 de septiembre la Virgen de la Fuensanta, y el 24 de octubre San Rafael Arcángel.

Altar o retablo del Arcángel San Rafael en la ciudad de Córdoba, dos postales antiguas del mismo retablo

Altar o retablo del Arcángel San Rafael, Custodio de Córdoba

Texto en la parte superior del Altar:
(En la parte superior izquierda): "
BUENA ES LA ORACION CON EL AYUNO, Y MEJOR LA LIMOSNA QUE TENER GUARDADOS LOS TESOROS". TOB c.XII v.VIII
(En la parte superior derecha): "
MAS LOS QUE COMETEN PECADO E INIQUIDAD, ENEMIGOS SON DE SU ALMA". TOB c.XII v.X
(En el centro):
MEDICINA DEI
BAXO LA SOMBRA DE TUS ALAS PROTEGENOS

Altar del Arcángel San Rafael, Custodio de Córdoba
Postal coloreada antigua. Se han perdido muchos de los altares o retablos de San Rafael que había en las calles de Córdoba, pero se conserva éste en la esquina de las calles Candelaria y Lineros.


Retablo del Arcángel San Rafael, fotografía actual

Altar o retablo del Arcángel San Rafael en la esquina de las calles Candelaria y Lineros.
En el centro está la imagen pictórica de San Rafael, a los lados están San Acisclo y Santa Victoria, y más abajo, en una hornacina cerrada con rejas, la Virgen de Linares.

Retablo de San Rafael, según el libro "Paseos por Córdoba", de Ramírez de Arellano

"En la esquina de la calle de la Candelaria hay una especie de retablo con San Rafael y los patronos San Acisclo y Santa Victoria, obras de don Antonio Monroy, y por bajo un nicho, cerrado de reja, con la Virgen de Linares. Cuentan que hasta enero de 1801 hubo otra imagen en este sitio, y que habiéndose cometido la profanación de destrozarla una noche, cierta señora que vivía enfrente costeó estas nuevas, poniendo en el lado de la calle de Lineros una inscripción en latín, que traducida al castellano es la siguiente: Córdoba, reconocida siempre á su Custodio, ofrece á San Rafael Arcángel este monumemo, erigido con las limosnas de personas piadosas en desagravio de la injuria sin testigos inferida á la antigua imágen por mano enemiga, el día 22 de Enero del año corriente de 1801. Y en prueba de agradecimiento por haber visto nosotros salva á nuestra Ciudad de la amenazadora mortífera epidemia que devastaba la baja Andalucía y ciudades comarcanas. Y porque nada falte á la piedad de los cordobeses, así mismo á la Santa Virgen María bajo la advocación de Linares y a nuestros titulares Acisclo y Victoria, con espíritu gozoso lo consagran.

Ya en varias ocasiones hemos citado la orden que en 1841 dio el ilustrado jefe político don Ángel Iznardi para que se quitasen las muchas imágenes que había por las calles, de la cual se libraron éstas por una casualidad. Encontrábase a la sazón en Córdoba el nunca olvidado escritor don Modesto de la Fuente, que entonces escribía las Capilladas de Fray Gerundio, y sabedores aquellos vecinos de su amistad con el señor Iznardi, acudieron a él para que se interesase en que no se quitara el San Rafael de la calle de Lineros, lo que tomó con tanto empeño que logró exceptuarlo de aquella orden. Así, es el único existente, aparte de las imágenes que estaban en las fachadas de las iglesias y de los que en Córdoba llámanse triunfos a San Rafael.

En aquel tiempo desaparecieron de esta calle un Ecce Homo que había en la esquina frente a la del Baño y un San Antonio Abad, obra de Sarabia, casi frontero a la calleja de Gragea, hacia cuyo sitio tuvo este pintor su morada".

   
Libro "Paseos por Cordoba" (1873), escrito por Teodomiro Ramírez de Arellano (1828-1909).

(Fuente: Postales antiguas: ejemplares propios. Fotografía: Cordobapedia http://wikanda.cordobapedia.es/wiki/Calle_Candelaria ).

 

 FUENTE: www.santoangel.info